La arena de gato más usada en el lecho, ha sido la sepiolita

La arena de gatos

Los dueños de los gatos sabemos la importancia que tiene una buena alimentación, mantener al gato desparasitado y vacunado, que pueda jugar y dormir con todo lo que necesita.

¿Pero tenemos la misma información con la arena higiénica?

Cuando decidimos tener en nuestra vida un gato no solemos escatimar en su comodidad o bienestar como en: juguetes, camas, cepillos para el cuidado de su pelo y en su alimentación. Sin embargo, no nos solemos dar cuenta de la importancia que tiene su lecho higiénico, que en los gatos caseros es imprescindible.

Antiguamente, debido a que los gatos tenían acceso al exterior, usaban la tierra de los jardines, pero para aquellos felinos que vivían en apartamentos y no podían salir se usaba serrín o se elegía cualquier tipo de tierra que más o menos se viera limpia.

Los tipos de materiales.

Hasta hace poco tiempo, la arena de gato más usada en el lecho higiénico ha sido la sepiolita, conocida también con el nombre alemán Meerschaum “espuma de mar”, por lo que se ha convertido en un producto fácil de encontrar. Se vende con productos desodorizantes, y a veces antibacterianos, pero no siempre son bien tolerados por todos los gatos.

La incorporación de la bentonita no es del agrado de algunos dueños, ya que suele producir polvo, y además porque se puede quedar incrustado en las patitas del gato, con lo cual lo va esparciendo por todo el hogar.

Actualmente ha aparecido en el mercado un producto sintético de silicato que químicamente son sales. Es bastante absorbente. Quien elige es el gato. A pesar de tanto material, es el gato quien elige su lecho higiénico, por lo que no es recomendable hacer cambios bruscos una vez que se haya acostumbrado a un tipo de arena ya que esto puede ser motivo para un rechazo.

Limpieza de la bandeja del gato.

  • Mantén la caja lejos del agua y comida, los gatos se sienten motivados para comer, beber y usar el baño por el olor. Por lo tanto no irán al baño si ese lugar huele a comida.
  • Mante la caja en un área tranquila y abierta.
  • Recoge los desechos de tu gato con frecuencia, limpiar los residuos de la arena es una parte bastante importante para el proceso de los malos olores.
  • Cambia la arena dos veces por semana, incluso si limpias las heces de tu gato cada vez que utiliza la caja de la arena. Lava la caja con agua caliente y jabón (nada de productos químicos como el amoniaco), sécala y pon arena de nuevo.
  • Cambia la caja por lo menos una vez al año, porque con el tiempo la pala y las uñas del gato se producen surcos en la parte inferior y los laterales de la caja, por los que se hace difícil esterilizar y pueden retener malos olores.

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